CreandoTuVida
                              una nueva forma de vivir                   
                                                                                                                                                                    
Emba
jada de Paz

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AMOR INCONDICIONAL

Creando amor con nuestras mascotas, Silvia Patrono 


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Nuestras mascotas son seres especiales que forman parte de nuestras vidas.  Comparten tanto los momentos de júbilo como los de soledad, melancolía, abatimiento, dolor… son el sol que nos ilumina cuando nos ven... gato, perro, pájaros, caballos, peces… de diferentes tamaños, colores y formas llegaron a nosotros por distintos medios… lo más importante siempre es la relación que se establece: esa comunicación, ese idioma… pues a estos seres de amor incondicional y luz va dedicada esta sección. 

CreandoTuVida quiere compartir tu historia pequeña y gigante, a la vez, de tu mascota.   Ese ser bondadoso, sanador que siempre está… y del cual podríamos hablar horas con orgullo.
       
A ve
ces escondemos ese magnífico relato mágico del que nos hicieron partícipes.  Alguien podría decir, ”Es imposible que un animal haya hecho eso, reaccionado de esa manera o actuado de aquella otra…!” Pero muchos, especialmente quienes tenemos la posibilidad de vivir con algún animal, sabemos que si hay una gran historia sobre una mascota es probablemente cierta ya que poseemos la propia para narrar. 

CreandoTuvida abre el espacio para que relates la historia mágica de tu mascota… comparte con otras personas esas anécdotas fabulosas que de otro modo se perderían. 

Deseamos hacer de este rinconcito el espacio para atestiguar que un animal es un ser que inspira a su dueño infinito amor.  Ese amor que dan es energía pura que ha ayudado a gente curándola, alegrándola, motivándola y acompañándola  a crear una vida mejor.   Los animales viven el presente y nos llevan a vivirlo a nosotros también cuando jugamos con ellos, le hablamos o simplemente los observamos.  Aquí va mi historia, ¿Cuál es la tuya?


Una mañana le dije a Jorge sorprendida, “Stitchie (se lee stichi) me habló."  “Stitchie no habla.  Es un perro.”  Me contestó mi marido. 
¡Vaya novedad!  Pensé,
sabiendo que insistir no llevaría a un mejor entendimiento.  A los pocos días, al regresar a casa de hacer unas compras, Jorge me mira y cuenta, “Hoy Stitchie me habló.” 
Pues yo sabía que mi imaginación no era tan amplia.  ¡Qué bien se siente una cuando la comprenden y no la tratan de loca!  Por hablar me refiero a ese sonido que no es ladrido, ni conocido como sonido de perro sino lo que aparentemente se registra como un esfuerzo del animal a ser entendido por su amo.  Stitchie es mi primer perro y él me llevo a entender mejor el mundo animal, casi desconocido para mí hasta ese entonces. A mi cachorrito  le dedico esta p
ágina.
Silvia Patrono
La historia de Stitchie
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 Alma tiene dos nombres: Alma y  Huesos
   La perrita de Carolina

Alma ahora se llama Huesos... y en parte fue un poco la que dio inicio a la idea de la 'red de hogares'. A principios de octubre del 2009 supe que en el canil municipal de Villa la Angostura, habían tres perros cuyos 'vencimientos' operaban al día siguiente. Los iban a matar. Alguna vez alguien me contó una historia...
Iba un señor caminando por la calle. Llovía mucho y hacía frío cuando vio en el cordón de la vereda a un perrito, sin abrigo, empapado, flaco... y mirando al cielo preguntó indignado,  - ¿Dios cómo es posible que este animal tenga que pasar por este sufrimiento y Vos no hagas nada por él? A lo que Dios respondió - Te equivocás. Estoy haciendo algo por él. Te puse a vos en su camino para que lo ayudes.
Siempre amé a los animales y la idea de poder darles asilo para que luego los adopten rondaba en mi cabeza desde hacía años. Supe que era el momento de hacer algo. Y cuando la ví, confirmé que la decisión que había tomado habia sido la correcta. El estado de flaqueza total que tenía me hizo llorar. De ahí devino su nombre. Sin embargo, lo primero que buscó cuando llegó a casa no fue comida, sino mimos. Comencé a trabajar para darle forma y difusión a la 'red de hogares en tránsito'. Con el tiempo conocí a Adriana y las cosas empezaron a tomar más color. El trabajo que ella hace es, sencillamente, impecable. Sin ella no se hubiesen dado ni la mitad de las adopciones que hubo. El empuje que tiene Adri es increíble.
Mientras todo esto se gestaba, Huesos seguía en casa esperando que la adoptasen y yo sabía que con la difusión que estábamos teniendo, no tardaría en llegar el momento en el que Huesos tuviera que irse y la angustia que me generaba era cada vez mayor. Ella era especial y ya era parte de la familia. No soportaba pensar que ya no podría verla todos los día
s jugando con mis otros perros y haciendo monadas para llamar mi atención. Así fue que lo hablé con mi esposo y decidimos que se convirtiese en nuestra ¡quinta mascota! Fue una verdadera alegría para todos, nadie quería que se fuera de casa.  La red de hogares, finalmente fue tomando su curso y hoy por hoy son varios los hogares con los que contamos, incluyendo el propio, por el que pasaron ya varios animales que fueron adoptados y ahora disfrutan de su nuevo hogar.
Volviendo un poco a la historia que conté al principio... estoy convencida de que siempre hay algo que podemos hacer.
Carolina Cami
 

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La Historia de "Lobito"
Una historia muy especial fue la de Lobito. Una mezcla de siberiano atrapado por la perrera. Nadie lo reclamó y sus días empezaron a transcurrir . Todos los días lo llevaba junto a otros perros a mi escuela canina donde caminaban, iban al lago y salían del encierro. Era muy, muy viejito y con un lindo temperamento. Nadie lo quería por ser viejo. Compartió muchos días conmigo y comenzó a ayudarme en la tarea de rehabilitar a una perra salvaje, “Reina”, que tenía pánico a la gente y huía porque había tenido muy malas experiencias. Lobito me ayudó a mantenerla cerca, compartieron cañiles (el lugar donde dormían en la perrera) y luego de enseñar a Lobito a subir al auto (porque le tenía miedo), él me ayudó a subir a Reina y juntos aprendieron en la escuela a entrar a una vivienda sin miedo (ambos lo tenían).  Lo que Lobito hacía, Reina repetía. Lo adoptamos transitoriamente para poder continuar con la rehabilitación de Reina y junto a Picassa (otra de mis perras) hicieron el trabajo restante. De a poco Reina pasó a ser mi sombra, y se rozaba a mis piernas. Hoy está en una familia, donde continúan con esta tarea.
Lobito fue finalmente adoptado por una persona que lo vio en la calle con una pechera que decía, “¿Me adoptas?”, pero Lobito se escapaba cada vez que podía y venía a la escuela. Un día se escapó y en la escuela no había nadie. No lo vimos por un mes, y de pronto nos encontramos en la calle. La alegría fue mutua. Hice todo para que se fuera, pero él no lo hizo. Por suerte, porque al otro día casi muere con sus problemas de vejez y un veterinario me ayudó a salvarlo. Desde ese día, Lobito pasó a ser el perro de la escuela.



"Lobito", Santiago y Carmela

En febrero de este año, desfiló en la fiesta de los jardines de esta localidad y apareció una señora diciendo que era de ella. Pero Lobito eligió otra vez. Ahora me ayuda a recuperar muchos perros, es mi mano derecha.Siempre me dicen “Que suerte tuvo Lobito”, y seguiré contestando lo mismo; “la suerte fue mía”.
Adriana Martinelli, directora de la escuela canina, PICASSA, en Villa la Angostura, Neuquén

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Adriana Martinelli, directora de Picassa, escuela canina

"Adriana Martinelli es una de las mejores amigas de los perros.  Ella los defiende del abuso que reciben, les busca hogares amorosos y les enseña a convivir de manera más armónica con sus dueños.  Adriana ama su trabajo y se nota en cada palabra su pasión por lo que hace.  Adriana Martinelli da y recibe amor. 
¡Gracias, Adriana en nombre de todos esos perros que tienen la gran suerte de cruzarse en tu camino!"
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Robina - Alma de una Nobleza Infinita


Mi perra Robina tiene una historia extraordinaria. Un día hace 5 años mi hijo Robin (!) caminaba por una parte de la ciudad y se dió cuenta que de la nada, le siguió una perrita color marfil, raza Labrador, de aproximadamente 3 meses. Él estaría dispuesto a aceptarla si le seguía hasta su casa: media hora de camino y cruzando una carretera muy frecuentada. Así fue.  Ella se mantuvo siempre cerca de sus pies y caminó  segura y firme a su lado.



Dos días después me la trajo al rancho donde vivo. Me encantó y la acepté  sin dudar, incluso Robin me la entregó con un bulto grande de comida para perros. Le puse el nombre "Robina" por razones obvias.
Pasaron los días y descubrimos mi esposo, mi hijo Bellamy (ahora 12 años de edad) y yo, que ella era muy dócil, muy inteligente y muy respetuosa: nunca destruyó alguna de las cosas que se encuentran en el porche de la casa como zapatos, botas, escobas, macetas, etc. Convivió perfectamente bien con los gallos, gallinas y los gatos del rancho. Era respetuosa con las personas que vinieron a sus clases de montar y nuestros amigos, pero ladró y correteó a las cabras u otros animales que trataron de entrar al rancho.

Robina también salvó la vida de mi hijo Bellamy. Hace 2 años cuando Bellamy tenía 10 años, durante la temporada de lluvias. Cuando el río y el estanque estaban muy crecidos, sin avisar a nadie, Bellamy fué con la perra al río para "nadar con la corriente." ¡Obviamente sin permiso alguno! Unas horas después de regresar, mi hijo me comentó que casi se ahoga porque había muchas plantas flotando entre sus pies y se asustó mucho.  Tratando de salir empezó a tragar agua y fue en ese momento que la perra se acercó nadando y así él pudo agarrarse de su cuello con el collar y Robina lo jaló hacía la orrilla.

Con el tiempo la educamos un poco, por ejemplo, a respetar la comida en las parrilladas, no jugar brincando a las personas, y a recolectar las botellas de plástico vacías y troncos de madera. Además gozó de la natación en un estanque donde jugaba a traer juguetes y tronquitos.  Se convirtió en compañera fiel de mi hijo Bellamy.
Robina tuvo 2 camadas, cada una de doce cachorros. No eran hijos de sangre azul, sin embargo todos salieron con su estampa fina de Labrador y en colores claros. Era una madre ejemplar, ningún perrito murió. Después la esterilizamos y el ciclo se terminó para ella, gozando de más libertad y salud.

Hace unos 3 meses la observé con menos ganas de comer y deprimida. Cuando analicé  su cuerpo, encontré cerca de su vulva un tumor que a pura vista me pareció malo. El veterinario me lo confirmó: un carcinoma. En pocos días se derrumbó su estado de salud y la dejamos ya en el porche sobre una cobija. Yo sabía que tenía que ayudarla con su muerte... No íbamos a esperar hasta que su corazón dejara de latir.  Los dolores del carcinoma y las metástasis que invadieron su pierna derecha y abdomen crecieron con rapidez. El sábado 27 de Junio vino el veterinario de nuestros caballos y la inyectó prudentemente para dormirla. Ella murió en mis brazos, en un lugarcito cerca de un Mezquite grande, donde también la enterramos después de esperar 6 horas. Lloré como no había llorado en muchos años...

LaS fotos que adjunto comprueban la nobleza infinita de Robina: fue tomada en su último día, en su lugar en el porche, donde se acomodó en la cobija para dar espacio a la gatita huérfana que nos habían traído unos días antes. Nuestro otro gato, el "Vacas" está observando tranquilamente la escena.


Mi opinión es que nuestras mascotas pueden servirnos también de maestros, y en este caso la lección fue sobre el Amor Incondicional...
Con cariño y a sabiendas que Robina se encuentra en esferas de Luz, me despido con un saludo cariñoso: Dorina Taubmann.
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LA SRA SUSANA AMA A LOS ANIMALES Y PROTEGE 49 PERROS

Otro ejemplo de Amor Incondicional


"Hoy tengo 49 perros porque pude ubicar unos cuantos en casas de familias, pero llegué a tener un máximo de 100 perros juntos en mi refugio.  Por mi vida pasaron muchos más… ubiqué un mínimo de 300 animales." Susana, protectora de animales.
Una historia que no puedes dejar de leer...  >>>

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Shiva, Diosa de la India y de Mi Casa

Leí el artículo sobre las mascotas. La historia de DOMINGO refleja lo que pasó en casa con la llegada de SHIVA.  
Los yoguis sabrán que  Shiva es una diosa protectora de la India.  Mi Shiva es un animalito HERMOSOOOO Y CARIÑOSOOO que me ha hecho también cambiar mis hábitos al igual que Domingo cambió los hábitos de sus “papás”.   Yo  me levanto para bajarla a hacer pis y caca afuera pero duerme con nosotros en la cama.  Somos sus abuelos.  Shiva  es un animalito con dos madres, mis hijas de 12 y 10 años y un padre, mi hijo de 14. Ellos cuidan de ella. Le dan mucho cariño y reciben otro tanto de ella.   Además supo ganarse el cariño de su “abuelo,” mi marido, quien se oponía a su llegada pero perdió la pulseada.  Éramos 4 contra 1 y “LA REINA,“  tal como la llamamos, se lo ganó.  Es como dice, Mariana cuando habla de Domingo, Shiva es la que está atenta a la llegada de cada uno de nosotros y viene corriendo, se pone panza arriba para recibir sus mimos y luego dar muchos besos. Dan trabajo pero compartido es posible.  Así que.... HAY QUE TENER MASCOTAS PADRES ANIMENSE QUE ES GENIAL. 


Fabiana D.  Escobar, Buenos Aires - Argentina
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ÁNGEL de ANIMALES


Mi vida siempre giró  en torno a los animales y especialmente a los maltratados, abandonados, accidentados, hambrientos.  Han tocado mi vida una colección de perros, gatos, conejos, tortugas, peces y pájaros.  Todo empezó con AZRAEL, mi primer "mascota". Mía, no de la familia, sólo mía.  Fue amor a primera Vista.   Después me enteré  que fue un rescate a tiempo, (sus hermanos tuvieron peor suerte).  Un gatito flaco, negro, negrísimo y ojazos verdes.  Fue durante 10 años, mi compañero, mi cómplice, mi analista, mi verdugo, mi sostén y mi AMOR.  Aprendió a Catalinasoportar y tolerar a toooodos los compañeros de viaje
que le impuse ya que no puedo con mi condición de sentir un pavoroso e incontrolable deseo de protegerlos y mimarlos a todos los que se cruzan en mi camino. ¡¡¡Y VAYA QUE SE HAN CRUZADO DECENAS!!!   Cada pérdida, partida voluntaria o no, es motivo de la más profunda pena. DIOS ES MI TESTIGO. Eso es algo que no puedo soltar. "SUELTA LOS APEGOS" se nos exige para evolucionar,  soltar, liberar, cortar.                       
                                                                                                Catalina

¿PERO ALGUIEN ME PUEDE EXPLICAR CÓMO SE HACE? ¿ALGUIEN LO
LOGRÓ?Muchas veces me encuentro rogando a mis mascotas que ya se encuentran del otro lado del velo que me den una respuesta, una señal, algo que me indique el camino para soltar ese amor, ese sentimiento que me ata y demasiadas veces me hace sufrir, tantas como me hace feliz.  Y aquí está mi paradoja: quiero evolucionar para dejar atrás el mundo de crueldad y dolor pero no puedo soltar una de esas puntas de la dualidad que me frenan para llegar a la unicidad.- ¿ALGUIEN EN SU LOCO JUICIO ME ENTIENDE?  Susana D., Uruguay
             Francesca


Adorable Susana (Ángel de Animales, como te he bautizado):
El amor no ata.  El miedo SÍ.  ¿Por qué  no le preguntas esta
 vez a la pequeña Sus
anita que vive dentro tuyo y no a tus queridísimas mascotas de dónde viene ese temor a soltar?  La caída no es contra un suelo duro cuando sueltas, muy por el contrario.  Luego del temor e inseguridad inicial, te darás cuenta que el impulso te ayuda a levantar vuelo…uno más elevado y tranquilo.  Te admiro por tu trabajo maravilloso.  Silvia Patrono

Te recomiendo que leas: "Nuestro niño interior"


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Queridos amigos de Creando Tu Vida!!!.... comparto mi "homenaje pictórico" a todos estos seres con tanto amor incondicional, que alegran y llenan de compañía nuestras vidas en este planeta!!!!!
Paula Blanco, Buenos Aires, Argentina

 Mi Gata Sabe




Antes de partir de viaje...
ella se comporta como un perrito...
pidiendo que la suba arriba mío como un bebito!...
Mi gata sabe... presiente que la dejo por unos días...
y adopta una actitud canina,
como queriendo tener la posibilidad
de ir ella también a cualquier lado!......
¿¿¿No son unos animalitos adorables???....


Poema y Pinturas de Paula Blanco
Buenos Aires, Argentina
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Carta de un miembro que ama los animales

Queridos amigos de "Creando Tu Vida":
"Amor Incondicional"... mejor título ¡¡¡imposible!!!... ¡Qué  historias tan hermosas y qué  verdad esta del amor entre seres humanos y seres animales.....creo que  ellos en general, tienen una vida más corta que la nuestra porque ya nacen con el aprendizaje del amor incorporado en su esencia...en cambio, nosotros, los seres humanos, necesitamos tal vez toda una larga vida para aprender a amar.....Me gustaría participar con algún relato de mi vida con perros y gatos...ya que ,desde antes de nacer , convivo con ellos.... Son tantas situaciones y vivencias, tanto cotidianas como del recuerdo, que no podría elegir o seleccionar alguna....todas, absolutamente “todas” las experiencias con animales- compañeros, son importantes y amables.....pero para compartir les mando un pequeño "Gran" poema que recuerdo   de memoria, y que de alguna manera me identifica con este amor incondicional....es de una escritora y poeta argentina... orgullo nacional...

Querida Silvia, queridas personas que aman tanto a los animalitos, ¡¡como yo!!... un
fuerte abrazo para todos...gracias y bendiciones! Paula Blanco, Buenos Aires, Argentina
     
        

          "Con la pata del perro entre mi mano
           dormí una aciaga siesta aquella tarde,
           no había nadie...y en el viento que arde…
           susurraba la fiel voz del verano.
           Mas...sentí, que la calma de mi perro
           pasaba por mi brazo hasta mis ojos
           volviendo rosa los colores rojos,
           y en suaves plumas la cama de hierro.
           Y me dormí....como si no existiera
           otra felicidad que aquel momento......
           otra persona, que aquel perro atento...
           que dormía mi siesta en una estera."
                       
                        Silvina Ocampo (1903-1993)
                                                           de "Lo amargo por dulce"..1962
Muchas gracias Paula por compartir con nosotros tan bella reflexión y este poema maravilloso que describe muy bien el amor incondicional que las mascotas proveen. Desde ya esperamos las historias con tus animalitos!!! Silvia Patrono
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MI PASTOR ALEMÁN “VEGETARIANO”
(historia de una lectora)

Hace dos años me quedé  en estado (embaracé), por motivos de la vida lo perdí y caí en una pequeña depresión.    Por esta razón  mi padre decidió regalarme un precioso cachorro  Pastor Alemán.  Con sus dos mesecitos de vida logró  alegrarme y salir de esa depresión,  pues llegó  tan enfermito que tuve que dedicarme a él todo el día.  Me la pasaba durmiendo en el comedor en el suelo,  recogiendo sus vómitos, sus cacas, sus pipis, vigilando que comiese.... Tardó  tres meses en curarse del todo y cuando me quise dar cuenta, yo había superado la depresión: sólo tenía ojos y cuidados para ''mi hijo''.  Él llenó  ese vacío  tan doloroso. Pero a medida que crecía, notamos que no quería comer y llegaba incluso a tirarse días sin probar el pienso (alimento para perros).  Preocupada por este tema llevé  a  Hasso , ese es su nombre, al veterinario, quien sugirió cambiar de marca de pienso y hacerle unos análisis.   Los análisis salieron perfectos.  Habiendo cambiado el pienso unas tres veces sin éxito,  decidí probar un truco: echarle pasta mezclada con el pienso.   Durante tres días eso fue “mano de santo” pero al cuarto día ya no quiso comer.   Esta vez intenté  ponerle con el pienso tomate frito y ¡volvió a comer!  Aunque nuevamente este truco sólo duró tres días.  Y  así estuvimos dos meses, hasta que un día, y por casualidad,  se me cayó una manzana al suelo y la devoró.  Decidimos  ponerle manzana rallada con el pienso.   Descubrir que mi perro prefiere comer verduras,  manzana,  zanahoria…  antes que un plato de carne resultó  muy extraño. A  pesar de que es vegetariano y lo de la  comida lo vamos trampeando, Hasso, nos tenía preparada otra sorpresa no tan graciosa.  Tiene un pequeño defecto en el corazón.   Aunque hoy por hoy no es grave, no deja de estar ahí la sombra del peligro.   Mientras tanto, Hasso llena mi vida y la de mi marido día a día de amor y cariño...
A ti Hasso por tus travesuras y tu cariño.
Eva G. Barcelona, España   
                      

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                            ¿Dónde está Stitch?
                           por Silvia Patrono
                                 
La idea de un perro en casa sólo me gustaba porque uno de mis dos hijos, decidido a tener un cachorrito, exponía sus razones, todas basadas en “el amor por los animales”, las cuales  me parecían lógicas y eran más valederas que el trabajo extra que una mascota   implica.  Dije entonces “sí” a que Sebastián, ocho años,  obtuviese lo que sus ojitos y corazón pedían. 

Entendía de algún modo, en aquel momento, la importancia que tiene una mascota en la vida de los niños (y adultos) pero desconocía la experiencia real de convivir con una.  A mi conocimiento le faltaba el mayor ingrediente: acercarme al mundo animal.  
Mi “sí”  vino definitivamente junto con una lista de deseos personales. 
Yo me encargaría únicamente de observar y disfrutar a Sebi interactuar con el canino.   Así que lo dejé todo en  manos de padre e hijo: búsqueda y cuidado del pichicho…. incluyendo mi lista.   Ese fin de semana Sebastián y su papá  se pusieron en campaña. ¿Misión? Encontrar un perro chiquito, al que no se le caiga mucho pelo, que ellos bañarían, alimentarían, sacarían a pasear…etcétera, etcétera.  Muchos etcéteras.



Un domingo a la tarde llegó Stitch (su nombre quiere decir puntada).  No imaginé que fuese tan pronto.   El brillo en la mirada de Sebastián corroboraba lo que sentíamos con su papá: habíamos hecho lo correcto.  Por consiguiente Jorge y yo también teníamos una gran mirada de felicidad.  Éramos héroes.  Santa Claus y Los Reyes Magos juntos.   Habíamos colaborado en hacer realidad un sueño de Sebastián.  Misión cumplida.

Por otro lado, existía una cara de la historia que estaba teñida de gritos que crecían al volumen de alaridos, ejecutados por Sabrina, cinco años, que no se bajaba del sillón por miedo a que Stitch, cuyo tamaño sobrepasaba apenas el de un ratón, la “atacara”.  El miedo con mezcla de terror de mi hija duraron una semana durante la cual mi marido y héroe (ya dudoso)  había considerado seriamente la idea de devolver a Stitch. 

Luego, por supuesto, se dio la magia que los perros o cualquier animalito trae a un hogar.  Sabrina se acercó a él, lo tocó un poquito con sus dedos.  Luego armó  coraje, abrió su mano y con la palma extendida, ¡LO ACARICIÓ!   De las caricias al abrazo transcurrieron segundos.  Y ahora Sabrina lloraba porque no quería compartir a Stitch con nadie. 

Lo inevitable sucedió.   Stitch se convirtió en el centro de atención y una fuente de amor infinito… ¿Cómo es que con esos saltitos y cola agitándose para cada costado como un abanico eléctrico  pueden arrancar cuantiosas sonrisas y provocar tanto júbilo? 

Yo pasé  esta primera etapa como “observadora con impulsos obsesivos”  tales como lavarme las manos cada vez que tocaba al perro.  Afortunadamente, al igual que Sabrina, mi transición también fue rápida y pronto Mamá  bañaba, alimentaba y jugaba con Stitchie (se pronuncia: stichi), como cariñosamente lo llamamos.  ¡Ya no salía corriendo a higienizarme las manos!  Mi lista de condiciones había dejado de tener valor alguno.

Llegaron las vacaciones cuatro meses después de Stitchie en casa y lo dejamos en el balcón donde él acostumbraba  estar hasta que lo viniesen a buscar para cuidarlo por una semana.  Mientras esperábamos nuestro vuelo a Cancún recibimos un llamado al aeropuerto.  La expresión de Jorge en el teléfono inmediatamente reveló  que algo no estaba bien.  Y así fue.  Stitchie no se encontraba en el balcón cuando lo fueron a buscar, ni en ningún rincón de la casa… tampoco en la vereda cuando, con gran dolor en el corazón, mi cuñado se asomó  a mirar.  ¿Dónde estaba Stitch? 

Tres días pasaron…y yo desde un lugar paradisíaco sólo pensaba en nuestro perrito  queriendo  volver corriendo a buscarlo.  ¿Cómo  les explicaríamos a nuestros hijos la tragedia y el misterio de Stitch que ocultábamos en ese momento?  Recuerdo haberle dicho a mi marido tratando de buscar alguna solución, ”Que tal si compramos uno igual ….”   La respuesta de Jorge hizo añicos mi plan.  “Se verá igual, pero vendrá con su personalidad…, no se reemplazan tan fácilmente.  Stitch es Stitch.”  Llanto desconsolado.  El mío. 

La buena noticia llegó tres días más tarde.  Stitchie efectivamente había saltado al vacio (tres pisos) y casi moribundo fue encontrado por ¡una vecina que no conocíamos y que en su juventud había trabajado rescatando animales!  Los ángeles están por todas partes y trabajan las veinticuatro horas.   El ángel que recogió  a Stitchino (como también lo llamamos), puso un dedo dentro de su boca  y sintió su aliento tibio.  ¡Estaba inconsciente pero vivo!  Le dio respiración boca a boca armando un canal  con su mano, lo tapó con una frazada, sacó  a los apurones a otro vecino del baño  y llevó  a nuestro Stitch de urgencia a una veterinaria.  ¡Aleluya por los carteles que Pablo y Vanesa pusieron en el barrio con la foto de Stitch junto al mensaje desesperado de querer encontrar a la mascota de Sebastián y Sabrina!  ¡Aleluya por la generosidad del ángel rescatador y el otro, y el otro… y cada ángel que  se acercó  y aportó  amor para que hoy Stitchie siga formando parte de la familia! 

Stitch fue operado y cuidado con muchísimo amor.  Mi cuñado, responsable del exitoso rescate junto a su novia, nos contó  más tarde que cuando fue a visitarlo a la veterinaria, apenas Stich lo vio, a pesar del dolor, miedo, confusión y con sus piernitas traseras quebradas colgando, le movió la cola “en agradecimiento y regocijo”.  “Me reconoció, y en ese estado aun seguía desparramando amor,”  recordaba Pablo emocionado.   Stitch sabía que lo habíamos encontrado.

Así fue que diez días más tarde, Stitch con treinta puntadas en cada una de sus patitas  traseras y una aventura extrema a cuestas, regresó a su hogar.  Con felicidad y mucho cuidado lo recibimos en su etapa post operatoria, obteniendo de él tanto amor como de costumbre.  Stitch y su mirada que cambia según se sienta: como los humanos…



El cariño que regala es inagotable.   Sus  saltos que casi tocan el techo para agasajarnos cuando llegamos a casa siempre nos desprende una sonrisa.   En lo personal
,  Stitchie me mostró  el mundo animal.  Me enseñó  el amor que encierran, el alma que poseen. 
 Silvia Patrono

 Lección: piensa muy bien antes de bautizar a una mascota el nombre que le pondrás.  Basados en nuestra experiencia Stitch/Puntada no es una buena elección.  Sin embargo,  gracias a los ángeles que intercedieron… Stitch hoy sigue con nosotros pegando saltos y moviendo su colita color café para deleite nuestro, de los amigos de mis hijos, la familia, el vecindario o cualquiera que pose su mirada en nuestro perro y por supuesto, tenga algo de perro en su corazón.

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 Y DOMINGO LLEGÓ UN LUNES...
      por Mariana Montanini
        parte 1

Estaba cenando con mi marido y unos amigos en casa, cuando abrió la puerta Pablo cargando en sus brazos a un perrito negro y dijo, “Sólo por esta noche, mamá.”  El pobre animalito había sido abandonado.  Estaba temblando y sus ojitos eran pura tristeza que no podré olvidar nunca.  Calculamos que tendría menos de dos meses.



Mi hijo escuchó decir a unos “señores” que meterían al perro en una bolsa y lo tirarían a un arroyito cercano a nuestra casa.  Esto lo llevó a Pablo a rescatarlo de una muerte segura, decidido a buscarle al día siguiente un hogar donde lo quisieran acoger.  Dem
ás está decir que me siento  muy orgullosa de la reacción de mi hijo.   No hubiera podido soportar que asistiera impasible ante la tamaña reacción de estas personas que se proclaman “seres humanos”.

Antes de cruzar la puerta de casa mi hijo lo bautizó Domingo (aunque sea por veinticuatro horas), ya que ése era el nombre que siempre había pensado para el perro soñado que nunca pudo ni le dejamos tener por múltiples razones tales como mi alergia a determinados tipos de pelos y animales, el “trabajo” que da una mascota, el pensar dónde dejarlo cuando uno se va de vacaciones, etcétera, etcétera: miles de etcéteras.
 
Y Domingo, que llegó a nuestras vidas un lunes,  en pocas horas nos conquistó el corazón.  ¿Cómo algo tan pequeño y con todas mis excusas  no a su favor podía lograr tanto?  Pasó una muy mala primer noche.   Lloraba, quizás extrañando a su madre, quizás porque est
aba en un ámbito muy diferente al que se había habituado, y que nosotros intuíamos sería la calle.  Esa noche no fue fácil para nadie en casa.

Al día siguiente ya empezamos a evaluar más seriamente la posibilidad de quedárnoslo y tardamos menos de cinco minutos en decidirlo... Domingo era nuestro, nos hab
ía encontrado.
Lo llevamos al veterinario, quien nos confirmó que estaba sanito (lo contrario no cambiar
ía nuestra decisión de poseerlo).  Domingo llegó para quedarse.   Le compramos su alimento balanceado, su cacharro para el agua,  juguetes,  golosinas para perros y cuanto producto pasaba delante de mis ojos.

A los diez días de tenerlo con nosotros, sentimos que Domingo cambió la energía de la casa y el humor a todos.  Diez días, no años o meses.  ¡Diez días de Domingo en casa!

Yo modifiqué parte de mis hábitos matu
tinos que hasta hacía una semana y tres días eran inalterables!  Al levantarme, solía darme una ducha y luego prepararme el café.  Ahora invertí el orden de mi rutina, ya que mientras espero que el café esté listo, me quedo esos minutos jugando con Domingo, quien se despierta con mucho mejor humor que el mío y me lo contagia.  Se pone panza arriba para que le haga mimos y mueve la cola como si hiciera dos años que no me ve.  ¿Quién es Domingo?
 
Al regresar del trabajo, lo primero que hago es saludarlo y luego le doy los besos correspondientes a los otros integrantes de la familia.  Sucede que él está pendiente de cualquier llegada y en cuanto escucha las llaves de la puerta, viene corriendo para recibir una nueva dosis de amor.  Lo cual  nos hace tan bie
n a todos: darlo y recibirlo.
 
Animo a todos los padres que piensen seriamente en la posibilidad de darles una mascota a sus hijos.  Dependiendo de las edades de los hijos, se verán diferentes reacciones en ellos.  Los más grandecitos se comprometerán a sacarlo a pasear, a bañarlo y cuidarlo.  Los más pequeños podrán experimentar la responsabilidad que significa tener un animal en casa y en buenas condiciones.  Nada de esto viene con garant
ías de ser cumplido al pie de la letra... pero la invasión de amor en la casa será inagotable.
 
Por supuesto que un animal en la casa da
trabajo, no se puede negar. Una limpia más todos los días, tiene que pensar en las visitas periódicas al veterinario, supone un gasto extra en la economía familiar y un montón  más de etcéteras.  Pero todo esto se ve recompensado por el caudal de amor recibido y la hermosa compañía que estos "bichitos" nos devuelven.  Yo ya tengo la sensación que no estoy más sola si mi marido y mis hijos han salido.

Y cuando se vean que están hablando en voz alta con el perro, no se confundan.  No están locos, están transmitiendo a ese otro ser vivo que incorporamos a nuestras vidas: que es recibido, bien querido, no está más solo  y es parte de nuestra familia.  Nos agrandamos.
Mariana Montanini
 
 NOTA: los que sean alérgicos como yo, que sepan que hay productos en el mercado para ponerles a los animales, que minimizan las reacciones e incluso a veces las hacen desaparecer. Por suerte no tuve aún necesidad de usarlo, ya que "milagrosamente" no tuve ningún inconveniente aún al respecto. Y si lo tuviera, se resolverá en un futuro. No estoy dispuesta a resignar su presencia y su compañía por una tos o picor en la piel.
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Y DOMINGO LLEGÓ UN LUNES...
      por Mariana Montanini
  parte 2
Domingo sigue creciendo...
Sigo con la historia iniciada unos meses atrás, cuando Domingo entró a nuestras vidas.

Domingo crece lentamente, será de tamaño mediano y el pelo se le está poniendo gris, como con canas. Se le cayó un diente de leche, lo que demuestra que sigue siendo un cachorro y no un perro viejito como aparenta físicamente.

Rápidamente consiguió su lugar en la familia y con cada uno de los integrantes se porta de una manera diferente. Aún no puedo entender cómo lo hace, creo que tiene una intuición que los seres humanos no podemos desarrollar y de la que me gustaría aprender para poder aplicar en mi vida.

 

Tiene sus ritmos y rutinas. Continúa rompiendo algunas cosas y cada tanto hacen pis en el sofá. Por supuesto que en el momento me enojo mucho, pero luego pienso que es muy poco el trabajo que tengo que hacer (lavar las fundas del sofá o barrer las maderitas que come en el suelo, etc) si tengo en cuenta cuánto es lo que él nos da….
Si lo retamos no guarda rencor, aguanta estoicamente a que se nos pase, mirándonos con las orejas gachas y reconociendo su metedura de pata, para luego venir corriendo moviendo la cola cuando sabe que se nos pasó la rabia.

Le gusta dormir con nosotros, aunque tratamos que no se acostumbre. Cuando nos acostamos, se sube a la cama nuestra. Lo bajamos y se va como ofendido. A la medianoche, cuando nosotros ya estamos durmiendo, se sube delicadamente y se u
bica plácidamente en el medio de mi marido y mío.

Ambos sabemos que somos mayores para ser padres nuevamente y jóvenes para ser abuelos. Es por este motivo que lo mejor que nos pudo pasar, fue que Domingo entrara a nuestras vidas. Desde que él está en casa, mi marido y yo estamos más cómplices y compañeros, ya que tenemos la excusa perfecta para salir a dar una vuelta por el campo, disfrutar de un día soleado o uno nevado y charlar de nuestras cosas sin la TV de fondo o un teléfono que suena.  Sin la excusa de Domingo nos perderíamos este contacto con la naturaleza que hemos re-descubierto. Cuando regresamos de dar nuestra vuelta, los 3 volvemos con las pilas cargadas.

Sigo siendo la que más madruga en la familia y él me acompaña mientras desayuno, esperando ansiosamente que se me caiga un trocito de tostada o de galleta al suelo para lamerlo “gentilmente”.
Es un comilón compulsivo, tenemos que ponerle límites a la hora de comer. Está durmiendo profundamente y si escucha o huele algo comestible a 5 metros, se despierta de un salto y va corriendo a ver si alguien se “apiada” de él y l
e da algo.

El 2008 será inolvidable por muchas cosas,entre ellas el haber conocido a Domingo.
Mariana Montanini
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CALA: DEL MIEDO Y LA INDEFERENCIA, AL AMOR Y CUIDADO por María Luisa Falcone

Siempre le tuve terror a los perros.   Si veía uno daba  vuelta a la manzana por no pasar cerca de ellos.  Cuando era pequeña me corrió un perro y mis patitas, cuenta mi  mamá, no se veían de cómo disparaba entre mezcla de pánico y confusión.  De esa experiencia traumática me apareció una ictericias por el susto.  Tenía sólo siete años y una buena escusa ahora para considerar a los perros animales poco amistosos y hasta muy peligrosos.   

Con los años fui ganando confianza, y me acercaba a ellos, los acariciaba tratando de reparar ese distanciamiento con el mundo canino.  A pesar de mi trabajo individual nunca tuve un perro propio, salvo de casada y en un campo en Tortuguitas,  pero siempre a una distancia considerable a mis miedos no olvidados ...

El tiempo pasa y si lo permitimos, algunas historias cambian para mejor.  Mis adorados n
ietos tienen una perra y con ella trajeron a mi vida la sanación a mi temor a los perros (de cualquier tamaño??).  Se llama Cala y es divina.  Me espera, me da la patita…  estamos en un idilio total.   Cuando llego a lo de mis nietos, quien sale primero a saludarme es Cala y me hace todas las fiestas imaginables.  ¡¡¡Lástima no haberla conocido a los siete años!!! Me hubiera ahorrado un gran susto y años de escabullirme por cualquier rincón ante el posible acercamiento de un perro.   Simplemente: la amo.

Y ahora con  un par de décadas sumada a mis dulces siete, todos los perros me siguen.  Es más,  me esperan cuando quiero esquivarlos no por miedo sino para que no me sigan.   Una vez un  perro callejero entró  a un negocio conmigo y se echó al piso a esperarme.  El dueño creyó que era mío y casi no me atiende. 

Del miedo y la indiferencia… al amor, al cuidado...
Por María Luisa Falcone >>


YO PERRO
Me siento feliz
Al pasear por las calle y plazas.
Lo que hago es natural
Y no se recogen mis suciedades.
¡Por favor! No me priven de mis paseos...
Con sólo recoger lo que ensucio
Conviviremos mejor con las plantas
Y con los niños.
Yo también quiero colaborar
Con el medio ambiente.
Por un Planeta Mejor
        
  

YO  PERRO
de la campaña Piso Limpio
maria luisa falcone
     Ecologista
 
Hecha en el año 2000.  Boulevard Olleros, Belgrano, - argentina-
María L. Falcone  (padrino de la plaza)
 

 "Por un Planeta Mejor!"
Pte. Movimiento Ecoloógico Mundo Natural
Av. Córdoba 373 2º piso C - C1054AAM - Buenos Aires, Argentina
+54-11-4312.3458 / marilufalcone@yahoo.com.ar
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Zooterapia
La Lola
(vive en Barcelona)

Me juré a mí misma que no volvería a tener más perritos, después de tener que sacrificar a Negrita, una perrita que habíamos encontrado abandonada. Era un amor. Ya mayor, a los 14 años, le salió un cáncer en la boca.   Primero la operamos, y duró un año, pero se le reprodujo el mal y tuve que llevarle al veterinario.  Entré con ella y salí sola con la correa, el corazón encogido y llorando desconsoladamente.

Desde aquel día pasaron los años y me acostumbré a estar sin perro.  También tenía menos obligaciones: no tenía que  estar siempre limpiando. Hasta que un buen día, pasada la festividad de Reyes, mi hija se presenta con un cachorro Bulldog Francés.  La verdad es que era una monada pero a mí se me vino el mundo encima.

Tuvimos una pelotera con mi hija, pues yo le dije que no quería perro y ella insistía que sí.  Sabía que me tocaría otra vez recoger, pupis, cacas, vómitos, bueno, todo lo que con lleva tener un cachorro en la casa.   Al final Lola se quedó.

Mi hija me prometió
que la sacaría de paseo y correría con todos los gastos. Lo primero no fue así, pues a ella le salió un  trabajo y tiene que viajar.  A veces está hasta dos meses fuera de casa.  Los gastos sí que los paga.  Pero la que tiene que pasear a Lola soy yo. Y no sólo los paseos, llevarla al veterinario, más limpieza de la casa… pero al final ya me acostumbré.  Al principio fue un poco duro y siempre se lo estaba echando en cara a mi hija.  La perrita cogió una enfermedad en la piel, y tuvo que ser ingresada dos días al hospital veterinario de Bellaterra.  Se curó (menos mal) después la tuvimos que operar y yo al pie del cañón, vigilándola, cuidándola.
 
Bueno, al fin mejoró y yo cada vez le tenía más cariño, es que ella se hace ¡querer!  He hecho muchos amigos en el parque done la llevo a pasear, la paso bien. Cuando viene mi hija de viaje se ocupa de Lola aunque ya no puedo dejar de cuidarla.

Es curioso cómo forman parte de tu vida, te dan cariño, siempre tienen una caricia.   Para los perros no existe el mal humor,  ni las quejas: siempre cariño, y alegría.  Si alguna vez se le escapa un pipi dentro de casa, se mete debajo de la mesa o de la cama y te mira con una cara de “perdóname se me ha escapado.”  La riñes un poco, pero te dan ganas de llenarla de besos y caricias.  En definitiva, me costó broncas con mi hija, pero ahora, no la cambiaría ni por todo el oro del mundo.  Lola es mi amiga, mi compañera.   Le cuento mis cosas y si estoy triste, ella se da
cuenta y se pone a mi lado sin separarse de mí.  Nos se puede explicar lo que llenan estos animalitos: estos y otros.  Lola es una más de la familia.

La adoro.
A mi Lola.
Inma Vives, Barcelona
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Zooterapia
    Capítulo  2
La Lola
(vive en Barcelona)

    Inma a la derecha acompañada de su hermana
Escribir sobre Lola es muy bueno para mí.  Es como una terapia, pues no hay nada negativo en ella, es un” encanto”. Cuando ve que estoy deprimida o me encuentro mal, ella se da cuenta, se acurruca a mi lado, me mira con esa carita de: “¿Qué  te pasa? Yo te voy a ayudar,” y me llena de lametazos. Parece que no fuese nada, pero te da consuelo saber que tienes a alguien a tu lado que te da todo el amor del mundo.  Yo hablo con ella.  Le cuento que me pasa, como me siento y me sirve de desahogo. Algunas personas te dan desengaños, malas caras, te defraudan.  Personas que piensas que van a estar ahí en los malos momentos, te abandonan como, por ejemplo, en el caso de una  grave enfermedad o problemas con tus hijos. Hablo así porque a mí me pasó. Y siempre tuve el amor incondicional de mi perrita, que en aquel momento no era Lola, era Negrita, un cielo también.

A veces, la gente a modo de insulto dice: “Eres más desagradecido que un perro.”  Eso no es cierto.  Son los más agradecidos que hay.  Te dan todo su amor sin pedir nada a cambio, sólo una caricia les basta. Mi padre siempre decía que la cultura de los pueblos se mide por el amor a los animales y es bien cierto. No entiendo como la gente puede abandonar o maltratar a un animalito indefenso.  Para mí que son gente de mal fondo y sin sentimientos.

Esta redacción va para ti Lola, “mi carita de rape,” que es como yo la llamo.  Y también a mis otros compañeros que han pasado por mi vida y la de mi familia dando todo su amor y alegría. Ellos son: Chiquita, Paparrona, Tim, Negrita, Kuca, Pupy, Pipo, Cluni y Lola.

¡Va por vosotros amigos!


Inma Vives, Barcelona
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