Creando Tu Vida 
una nueva forma de vivir
Embajada de Paz
Cuando Silvia Patrono* me sugirió relatar mi experiencia en Burning Man para www.creandotuvida.com
, me alegró la idea de poder compartir mis vivencias. Pero ni bien me
senté frente a la pantalla en blanco me dí cuenta de lo complicada que
era la tarea encomendada. La experiencia Burning Man tiene tantos
niveles de lectura que tratar de sintetizarla en un artículo es todo un desafío. | Como bien lo establece el propio sitio de Burning Man (www.burningman.com), tratar de explicar qué es Burning Man a alguien que nunca estuvo en el evento es un poco como tratar de explicar un color a una persona ciega. Sin embargo, hay un intento de definición: Burning Man es un experimento anual de comunidad temporaria dedicado a la auto expresión y auto subsistencia radicales. |
Para los que nunca oyeron hablar de Burning Man, podemos empezar con los datos históricos. El primer Burning Man (del inglés: hombre quemándose) tuvo lugar en Baker Beach, cerca de San Francisco. Larry Harvey, Jerry James y un grupo de amigos se reunieron en la playa para quemar un muñeco de 2,4 metros en lo que se podría definir como un acto dadaísta. El muñeco y la concurrencia fueron creciendo en los años siguientes hasta que en 1990 la ceremonia fue interrumpida por la policía por carecer de un permiso. Desarmaron la efigie y más tarde, ese mismo año, la reconstruyeron para llevarla a lo que sería su nueva casa: Black Rock, en el desierto de Nevada (150 kms. al noreste de Reno), donde otro grupo estaba organizando un evento artístico con quema de esculturas temporales o efímeras.
Y los astros confluyeron en Julio del 2006 cuando pude organizar mi vida en Los Ángeles y, con un grupo de mis amigos, nos embarcamos a la tarea de organizar el viaje. Como buen novato, dejé los detalles a los más experimentados. Así fue como el 26 de agosto del 2006 partimos en una camioneta alquilada, cargados hasta el techo, con los otros 3 que serían mis compañeros durante el resto de la semana.
La excitación inicial se enfrió en todo el trámite de la entrada. Ese año participaron 40.000 personas de esta experiencia. Una vez que superamos la entrada, un grupo de personajes disfrazados (o debería decir con el "atuendo oficial de Burning Man") nos dió la bienvenida. El bautismo para los novatos, como yo, consistía en hacer sonar una campana, ritual que cumplí vigorosamente. Y ya de ahí nos dirigimos al "centro" de Black Rock City.
tierra rica en cristales de sal, residuo de la evaporación del lago, lo cual no permite el crecimiento de ningún tipo de vegetación. Las montañas rodean el perímetro en la lejanía, dejando al descubierto una planicie totalmente desprovista y con un suelo cuarteado por el sol. Es en este lugar donde, ante los ojos de algún ser aéreo, se crea la ciudad de Black Rock City, para luego desaparecer una semana después. Y cuando digo ciudad, me refiero a una ciudad semicircular con sus calles, sus barrios, sus "edificios" oficiales, sus monumentos y lo que se conoce como la "playa", que es el lugar central dentro del semicírculo y donde generalmente se construye "el hombre" (man), que luego será quemado en una de las ceremonias más emocionantes en que haya participado.
A la salida del campamento central nos encontramos con 3 estatuas de unos 15 o 20 mts. de alto representando figuras humanas en actitud de adoración realizadas enteramente con cadenas de hierro soldadas. Ver semejantes esculturas en un museo ya sería una experiencia maravillosa dado el tamaño de las mismas. Pero ver semejantes seres en el medio de la nada es doblemente maravilloso ya que hay un esfuerzo humano grandioso para transportar y montar esas esculturas en ese lugar donde todo tendrá vida física una semana. Este mismo efecto se reproduce en casi todo el arte existente en Burning Man. La geografía le da un marco totalmente exclusivo.
Honestamente, recuerdo que los dos primeros días, varias veces se me cruzó por la cabeza el pensamiento "¿qué !#@%#¡ estoy haciendo acá?". Esta idea se vió acentuada el segundo día, cuando experimenté en carne propia la primera, y la más fuerte, tormenta de polvo que tuvimos. Todo se nubló de repente con una asfixiante bruma grisácea. Carpas, techos, y objetos no identificados volaban por el aire como proyectiles sin dirección. Con un amigo luchamos infructuosamente por mantener una estructura gigantesca pegada al suelo. Cuando finalmente amainó la tormenta, quedó un tendal de carpas y estructuras arrasadas. Y a partir de ahí ya no hubo un rincón de nuestras viviendas que no estuviera cubierto del omnipresente polvo. Y aquí también hubo que ceder, aceptarlo, integrarlo, amarlo. 
participante que espectador. Ya el polvo era un miembro más de la gran familia. Hicimos nuevos amigos, nos encontramos con viejos amigos. Todos los días nos maravillábamos con algún descubrimiento nuevo, algún campamento muy divertido o muy original, o algún lugar donde había algo especial. Compartíamos momentos con perfectos extraños y el vínculo era sólo estar.


