Creando Tu Vida 
una nueva forma de vivir
Embajada de Paz
Cuando
leí por primera vez sobre el Instituto IN.CRE tuve que volver a releer
cada palabra y entender que no era una fantasía. IN.CRE me emocionó
desde un principio. Digo me emocionó ya que es difícil que no te toque
el corazón su visión y respeto por el niño. Mi primer impulso fue, “¡Mis hijos tienen que estudiar en
este lugar!” Por supuesto que eso no fue más que un impulso, un deseo
de mamá que había encontrado una escuela con la filosofía perfecta de
lo que es un individuo y su proceso de aprendizaje. Pero como no vivo
en Uruguay, me he quedado con las ganas de ver a mis hijos egresar de
IN.CRE. A pesar de ello no se borró mi entusiasmo y decidí, entonces,
contactarme con Alicia y Miguel, sus fundadores, y hacerles una nota para
que más personas se enteren de esta maravillosa y revolucionaria
propuesta educativa. Silvia Patrono |
"La aparición y manifestación de IN.CRE, Instituto Crecer, se inspiró en la necesidadde contribuir,
desde la educación, a la co-creación de una Nueva Humanidad. Desde ese
entonces venimos construyendo una propuesta educativa, basada en una
espiritualidad laica, que favorezca una mayor comprensión de quienes
somos, cuál es nuestro verdadero potencial y qué sentido le damos a
nuestras vidas. Vivimos
en
un mundo bastante estructurado, rígido y 'monocolor'. Cuando nace un
niño, los padres aspiran a la fantasía de que todo salga “normal”
(ajustado a la norma). Sin embargo, los nuevos niños, rápidamente nos
sacan de esa fantasía y nos traen a una nueva realidad: son bien
diferentes y no encajan en esos parámetros de normal idad que
deseábamos. Es así que nos preguntamos ¿qué pasó? ¿cuál fue el error?
¿de quién es la culpa?...'tenemos que buscar a alguien que nos
explique qué está pasando y que nos ayude a resolver el problema'. Se
inicia así un peregrinaje por neuro pedíatras, psiquíatras, psicólogos,
etc., en la búsqueda de un diagnóstico ...hasta que finalmente,
aceptamos al hijo tal
como es, sin tratar de 'formatearlo'... al declararle todo nuestro amor
así
como él es, demostrándole que no necesitamos que haga tal o cual cosa
para que nos pongamos más contentos. En la fantasía del niño, él
termina por creer que si fuera de otra manera, sería más querido.
Cuando llegamos a este punto, que no es resignación, mágicamente el
niño empieza a florecer y a maravillarnos." Alicia Montes de Oca |
Montevideo como maestros. En 1994, junto a tres docentes más, una serie de sincronicidades nos impulsa a embarcarnos en una singular aventura: fundar un colegio con una propuesta educativa diferente. Al principio nos pareció una locura, una quijotada; pero enseguida nos dimos cuenta que el proyecto no era exclusivamente nuestro. Sentimos como si unas “manos mágicas” se apoyaran en nuestra espalda y nos impulsaran hacia adelante. Poco a poco, nos fuimos dando cuenta que nuestro aporte era poner “las manos y el corazón”; todo lo demás se iba dando mágicamente. Así fue que, con la complicidad del Universo y el apoyo de familiares y amigos, el 7 de agosto de 1994 se realiza el acto de fundación del Instituto Crecer (INCRE). A partir de ahí, fuimos resolviendo los detalles organizativos y operativos para comenzar los cursos, que dieron inicio el 13 de marzo de 1995 con 12 niños.
pirámide social, en una competencia desenfrenada, en la que cada uno busca posicionarse lo mejor que pueda. En este contexto, al principio no resultaba muy atractiva nuestra propuesta. ¿”Ser” en lugar de “saber”? ¿”Vivir” en vez de “tener”?¿”Compartir” en lugar de “competir”? ... Los primeros en aceptar el colegio fueron los niños. En varios casos, fueron ellos los que promovieron su inserción en INCRE. Recién después, los padres fueron descubriendo, a partir de los cambios de sus hijos, una nueva manera de encarar la educación. Hoy la realidad es bastante diferente. Vivimos un momento planetario singular y la educación tradicional está “haciendo agua” por todos lados. Los niños, una vez más, van a la vanguardia anunciando nuevos tiempos y exigiendo nuevos paradigmas. Tal vez su forma, no esté resultando muy agradable a padres y educadores, pero sí están movilizando todas las estructuras. En síntesis y tratando de redondear la respuesta a tu pregunta, hoy se aprecia una mayor apertura hacia una educación más abierta, humana e integral; en algunos casos por convicción y en otros, por desesperación.
Alicia Montes De Oca.-Cuando se pretende desarrollar una propuesta holística, cambian sustancialmente los recursos a utilizar, surgiendo una serie de herramientas muy poderosas que trabajan desde la integralidad del Ser. En este contexto, aparecen los mandalas, la geometría sagrada, los cantos devocionales, las danzas circulares, la relajación, la meditación, yoga, aikido, kung fu, etc. etc. Para nosotros, estas prácticas son cotidianas, necesarias y muy efectivas. Todos los niños las conocen y las aplican periódicamente. Los mandalas que lucen en el jardín, son el producto de un proyecto en el que participaron también los padres. Cada clase diseñó y pintó un mandala, y luego los padres unieron armónicamente todos las obras con colores, dándole al proyecto una unidad. En el aula, los mandalas son un excelente recurso para recomponer el equilibrio y centrarse. Con frecuencia, los niños solicitan pintar mandalas para serenarse y restablecer la paz.

Actualmente se habla de trece inteligencias, trece maneras diferentes por donde aprendemos. Cuando señalamos la importancia de desarrollar la inteligencia racional, no estamos aportando nada nuevo, ya que es el aspecto que más ha cultivado la educación tradicional. Tal vez lo nuevo es la inclusión de un trabajo sistemático en el desarrollo de la inteligencia emocional, un aspecto bloqueado durante tanto tiempo, pero que ahora está adquiriendo una importancia cada vez mayor. En muchos órdenes de la vida moderna, ya se está considerando seriamente la importancia de la salud emocional, ya sea a nivel empresarial, profesional, etc. Todavía no ha llegado a las escuelas, aunque los niños están haciendo su parte para que nos demos cuenta. La inteligencia espiritual, es más profunda y abarca a todas las demás. En general su desarrollo es exclusivamente “autodidacta”, y depende del “darse cuenta” de cada uno. La tarea de la educación debería consistir en entrenar al individuo a “buscar en su interior”, el resto es de cada uno.

expectativas iniciales. Desde niños que venían con experiencias muy complicadas en otras escuelas, hasta casos verdaderamente complejos, donde fue necesario contar con acompañante terapéutico, hemos podido vivir una verdadera transformación en niños que podían lograr controlar sus impulsos autónomamente, que se interrelacionaban armoniosamente con sus compañeros de grupo, que podían aprender, que podían disfrutar de su experiencia escolar. Después de la experiencia acumulada en estos años, no dudamos que la mejor manera de ayudar a los niños a “crecer”, es dejar de considerarlos “el problema”. Ellos sólo nos muestran lo que nosotros, como padres o como docentes, mantenemos oculto. Si aprendemos a ver “más allá” de los síntomas, seguramente podamos darnos cuenta que lejos de ser un problema, los niños son nuestra mejor “oportunidad”.
