Creando Tu Vida
una nueva forma de vivir
UN CURSO DE MILAGROS
e a su encuentro y le describe la terrible enfermedad que padecía un pequeño niño de las cercanías. Esa mujer, presa del sufrimiento, le implora por ayuda para ese niño.| … tan vulnerable y susceptible de ser atacado que basta una palabra, un leve susurro que no te plazca, una circunstancia adversa o un evento que no hayas previsto para trastornar todo tu mundo y precipitarlo al caos. T-24.III.3.1 Más allá del valor que le concedamos a los hechos o a las circunstancias, más allá de nuestras palabras, se encuentra escrita la Palabra de Dios. El Curso no pide que neguemos que las cosas nos disgustan. El Curso tan solo nos recuerda que cuando nuestras palabras hayan sido borradas, veremos las de Dios. Éste es el propósito de nuestras prácticas. Por Patricia Besada |

| Esta
historia describe en términos simples con cuánta facilidad olvidamos la
esencia de las cosas, con cuánta facilidad nos concentramos en las
nimias acciones externas. ¿Despreciarías el Cielo por causa de esas insignificantes distracciones? Tu destino y tu propósito se encuentran mucho más allá de ellas, en un lugar nítido donde no existe la pequeñez. Tu propósito no se aviene con ninguna clase de pequeñez. T-23.IN.4:5-7 Esta historia describe cómo un hábito puede ser un factor limitante en nuestro crecimiento. Las distracciones del ego tal vez parezcan interferir en tu aprendizaje, pero el ego no tiene realmente ningún poder para distraerte a menos que tú se lo confieras. T-8.I.2:1 ¡Son tantos los patrones de conducta, los viejos hábitos que repetimos y que olvidamos cuestionar su validez! Te has enseñado a ti mismo el hábito completamente antinatural de no comunicarte con tu Creador. T-14.III.18:1 Esta historia también describe con cuánta facilidad malinterpretamos a las personas. Ninguna interpretación que hagas de un hermano tiene sentido. T-14.X.11:4 El maestro ataba el gato sólo como una solución temporal a un obstáculo, no como símbolo de una práctica espiritual. Una espiritualidad madura requiere de una buena dosis de sentido común a fin de descubrir los pasos correctos que nos conducen a la Verdad, siendo vital no permitir que eventos externos nos distraigan de nuestro verdadero propósito. Y a medida que las distracciones que nos desvían de nuestro propósito vayan disminuyendo, nos daremos cuenta de que media hora aún es muy poco tiempo para pasar con Dios. L-pI.153.15:5 Evaluemos las cosas a la luz de los resultados que nos brindan. Sin duda, abandonaremos gustosos todo aquello que nos hace perder la paz. Por Patricia Besada |
Cada vez que el hombre sin experiencia sacaba un pez grande, lo devolvía al río.
| En
ocasiones, somos ese pescador inexperto que no está dispuesto a aceptar
las grandes oportunidades de sanación que el Espíritu Santo nos brinda. Hasta que no aceptes esto, irás en pos de un sin número de metas irrealizables, desperdiciarás el tiempo, tus esfuerzos serán en vano, fluctuarás entre la esperanza y la duda, y cada intento será tan fútil como el anterior y tan inútil como sin duda alguna habrá de ser el siguiente. L-pI.96.2:2 ¿Qué es lo que tenemos que aceptar? Que la salvación proviene de nuestro único Ser. Y para aprender esta simple lección es necesario que crezcamos en nuestra fe. Posiblemente hayamos sonreído frente a la torpeza del pescador inexperto que no podía entender que lo único que necesitaba era una sartén más grande. ¿No será también que los milagros no transforman nuestra vida porque necesitamos de una fe más grande? No hay ningún problema que la fe no pueda resolver… ¿No es posible acaso que todos tus problemas ya se hayan resuelto, pero que tú te hayas excluido a ti mismo de la solución? T-17.VII.2 (fragmentos) Las razones de nuestra falta de fe son muchas y una. Decir que nuestra falta de fe se debe a que no queremos aceptar que el amor perfecto está en nosotros es lo mismo que decir que no tenemos fe en nuestro hermano. Decir que nuestra falta de fe neutraliza nuestro poder que se extiende más allá del universo es lo mismo que decir que no queremos sanar. El Curso no nos pide que aceptemos la salvación sobre la base de una fe ciega. De hecho, el Curso nos enseña que Dios ha prometido contestar nuestra llamada y que mediante esa experiencia renaceremos en la fe en Dios. Aceptemos hoy las promesas de Dios y depositemos nuestra fe en ellas. Por Patricia Besada |

