Creando Tu Vida 
una nueva forma de vivir
Embajada de Paz
¿Por qué rechazar la idea de que algo puede ser fácil o
alegría es saber que soy mi propia piedra ya que eso significa
que sólo de mí depende levantarla y quitarla del medio. Culto a mis obstáculos, culto a mis problemas.
Culto a mi piedra. “Hoy me dedicaré a pensar en lo que no tengo: en
mis limitaciones, en aquellos que me atacan, en los otros que me
critican y si me alcanzan las horas, tal vez piense en esos días
oscuros del pasado donde creo empezaron todas mis dificultades.
Pensaré y pensaré en el pasado hasta hacerlo presente. Lo reviviré
hasta sentir la misma angustia, confusión y dolor. Soy muy bueno/a en
recordar esos momentos. No necesito esforzarme. Es casi un hábito que
me acompaña a diario, incluso cuando no me doy cuenta. Oh, no es casi
un hábito, ahora que lo pienso: es un hábito. Es mi historia.” Resultado: es un hábito, es tu historia, esa es tu vida. Tu vida es tu historia, es tu hábito. Otra forma de expresarlo sería: tienes una gran piedra, un muro que mover de tu camino quizás. Pero la buena noticia sigue siendo: Uno es su propia piedra, lo que hace todo mucho más fácil. Estarás en control si decides tomar control de tu vida, de tu piedra. |
l.
Mi piedra no es fácil.” Pues un diálogo con tanta resistencia a ver el
sol, a ver la solución y sentirse mejor, va incrementando el tamaño de
la piedra sin que nadie haya venido a agregarle ni un granito de arena:
somos nosotros quienes ejercemos el poder de permitir que crezca.
Nuestra piedra es nuestra propia creación. Simplemente con un
monólogo interno cargado de tanta negatividad hemos obstaculizado
todo progreso. Nos hemos convertido en una pieza dura y resistente a
dejar entrar nuevamente la calidez, la esperanza, pero a la vez muy
fácil de quebrarse ante el menor temporal. | "Suena creativo e interesante este tema de ser mi propia piedra y estar a cargo de ella. Es absolutamente creativo y altamente interesante. Es importante. Es mi vida. Es mi vida la que empiezo a mirar."
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mpo
y espacio. Esos pensamientos que me debilitan, me deprimen, me
asustan… están permanentemente dando vueltas en mi cabeza. Me apropié
de ellos: me identifiqué con vidas ajenas. Ahora esa energía resuena
con la mía. Mi piedra crece, se convierte en muro. No veo hacia donde
voy. No sé si pienso en mi camino o el camino de los otros que no me
corresponde pensar y sobre los cuales no tengo ningún tipo de
influencia. ¿Qué vida estoy viviendo? ¿La que quiero? Estoy
confundido/a. Pero nuevamente existe la solución que depende únicamente de
uno y para la que no hay muro que no pueda ser derribado. Detenernos
en la vorágine de nuestros pensamientos, quienes le dan forma a nuestra
vida, es vital. Acallar las voces que nos mantienen en la insaciable
búsqueda de algo externo que contenga el vacío que sentimos es
fundamental. Recuerda que una piedra es siempre una piedra y uno es
siempre más que ella.